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BLOG DEL LAICADO TRINITARIO DE VALDEPEÑAS

Fotos de la Reunión del Laicado Trinitario en Herencia (II).

Fotos de la Reunión del Laicado Trinitario en Herencia (II).

Foto hecha a todos los miembros del Laicado Trinitario que fueron a la Reunión que tuvimos en Herencia.

Fotos de la Reunión del Laicado Trinitario en Herencia (I).

Fotos de la Reunión del Laicado Trinitario en Herencia (I).

Foto de la Sala de la Reunión de la Casa de Ejercicios de Herencia

Fotos de la Reunión del Laicado Trinitario en Herencia.

Fotos de la Reunión del Laicado Trinitario en Herencia.

Componentes del Laicado Trinitario del España Sur en la Reunión de Herencia.

Cristo hecho por un preso de la Capilla de la Cárcel de Herrrera.

Cristo hecho por un preso de la Capilla de la Cárcel de Herrrera.

ORACIÓN DEL PRESO

Cristo, yo soy un preso. Solo tú sabes lo que cuesta rezar a un preso.

En nuestro ser más profundo explota a cada instante la rebelión.

Es difícil rezar, es difícil creer, cuando uno se siente abandonado por

la humanidad.

También para ti fue difícil rezar en la cruz, y gritaste tu angustia, tu

cólera, tu desilusión, tu amargura:

"¿Por qué me has abandonado?".

Quizá sea esta la única oración que podamos hacer.

Un "por qué", que en tus labios era distinto, porque tú eras inocente.

Nosotros no somos inocentes: no lo es ningún hombre de la tierra.

"El que esté sin pecado que tire la primera piedra';

Pero nuestro "por qué" es una petición de justicia, aunque pocos

quieran escucharnos y crean en nosotros como personas.

Jesús, tú también fuiste un preso, un torturado, un acusado y un

condenado. Tú, cuyo último escándalo, fue canonizar, sin milagros ni

procesos, a un ladrón condenado a muerte.

A Tí, Señor, víctima de todas las injusticias cometidas por la

justicia humana, dirigimos nuestro grito.

Acéptalo como oración. Perdona y olvida todo el mal que hemos

hecho. Aunque no todos los hombres nos perdonen y nos sigan marcando

en la sociedad como delincuentes.

Es terrible la marca que sella a los presidiarios. Señor: una marca

que ni siquiera respeta a los inocentes.

Porque aquí, entre nosotros, también hay inocentes. Pobres víctimas

de familias desestructuradas, de amores no recibidos, de abandonos en la

infancia, de incultura, de juventud marginada y excluida, de injustas

estructuras sociales,

Señor, no me gustaría perder mi dignidad humana por el hecho de

haber entrado en la cárcel.

No quiero renunciar a ser persona.

Quiero creer que tú, al menos, el más justo e inocente de los

condenados (fe la historia, serás capaz de comprender mis lágrimas y mi

rabia.

Tú solo eres mi último hilo de esperanza verdadera.

Perdona Señor, si detrás de estas rejas, miro furioso y con rabia a

una sociedad que me señala y me excluye.

Cristo, dame fe en la verdadera libertad, en esa libertad que está

dentro de nosotros y que nadie puede arrebatarnos.

Danos fe en nosotros mismos y en nuestra capacidad de

regenerar nuestra vida según el modelo que nos ofreces en tu

evangelio.

Madre Santísima de la MERCED, ruega por nosotros sedientos de

libertad, rompe las cadenas que nos esclavizan y anulan como personas.

Vela y protege a nuestras familias.

Extiende tu manto maternal sobre esta prisión, para que, entre

todos, consigamos humanizar y dignificar nuestras vidas.

Foto de la Capilla de la Cárcel de Herrera de la Mancha.

Foto de la Capilla de la Cárcel de Herrera de la Mancha.

EL PADRE QUE SIEMPRE ESPERA

Hoy me encuentro entre rejas y muros, porque he pecado.

Sé que esto es una prueba en la que puedo ver mis verdaderos

sentimientos hacia Ti.

Hay momentos en que me siento vacía, que me falta la esperanza y a

fe.

Siento entonces que me has abandonado.

También hay momentos en que me siento que soy yo quien se

alejado se Ti.

Pero Tú nunca me guardas rencor porque me tienes siempre en tu

corazón.

Tú eres el Padre que siempre nos está esperando.

Sé que siempre estás a mi lado para guiarme en mi camino.

Hay veces que ese camino tiene mucha dificultad.

Pero Tú, Padre, siempre estás, y nunca me fallas.

Me das la oportunidad de volver a Ti y unirme contigo,

siempre estás esperando que yo te abra para que puedas entrar en mi

corazón.

Tú me estás esperando para darme todas las fuerzas que necesite.

Tú esperas que yo pueda enfrentar mis dudas y estás ahí para

iluminar mi camino.

En esta Semana Santa siento todo el dolor que tuviste que sufrir.

Con ello borraste nuestros pecados; son días muy tristes y dolorosos.

Tuviste que morir crucificado, pero tu Cruz fue por Amor.

Hoy tengo una cruz que llevar, y también es una cruz de amor.

No es la cruz de estas rejas y muros, sino la cruz que lleva mi

familia.

Ellos están sufriendo por mí. Ellos son inocentes, pero me quieren.

Por eso están cargando con la Cruz mía y esto es lo que más me

duele.

Yo nunca pierdo la esperanza, pues soy fuerte.

Quiero enfrentar todas las consecuencias que me esperan.

Tengo que pasar por esto, pero sé que siempre hay una nueva

oportunidad.

Espero realizar una nueva vida con mi familia.

La Misa de la Alegría

La Misa de la Alegría

La Misa de la Alegría” pretende lanzar al mundo, a través de la música, un mensaje de brazos abiertos, de participación, de amor a la vida y, sobre todo, de optimismo.

El propio Rafa Almarcha comenta su experiencia durante la grabación: “Cuando comenzamos a trabajar en este proyecto, sentimos cómo una nueva energía se apoderó del grupo y de los colaboradores que nos han acompañado. Casi sin esfuerzo iban surgiendo las músicas y letras que integran esta Misa alegre, sureña y mundial. En Senegal hemos podido comprobar cómo conviven en absoluta armonía musulmanes y católicos, no hemos sentido inseguridad alguna, y nos hemos sentido queridos y honrados con una hospitalidad desinteresada y sincera. (…) Los que creemos en un Dios, sabemos que ese Dios, el que sea, es sinónimo de amor y el amor es una de las pocas cosas que puede hacer que todo vaya mejor… La música, también arregla un poco el mundo, y como pasa con las creencias, existen infinitas formas de interpretarla”.

Yo ya he escuchado un poquito del disco, y la verdad es que es una maravilla.

Resumen de la Reunión del Laicado JUEVES 3 de MAYO.

Resumen de la Reunión del Laicado JUEVES 3 de MAYO.

1. Oración a la Santísima Trinidad.

Santísima y adorable Trinidad, heme aquí postrado delante de Ti para rendir homenaje a tu divina Majestad.

Te consagro en estos momentos de oración, todas mis palabras, todos mis pensamientos, todas mis resoluciones.

No soy digno, Dios mío, de recibir nuevas luces ni nuevas ayudas por el mal uso que he hecho de tus dones.

Sin embargo, acudo a ti con entera confianza, como a Padre bueno y misericordioso,

y te ruego por los méritos de Jesucristo, mi Salvador, y por la intercesión de la Virgen Maria, mi Madre, y de todos mis santos patronos,

 que quieras otorgarme la gracia de buscarte con humildad, sinceridad y absoluta generosidad.

 Amén.

2. Presentación para la próxima Reunión del Laicado del segundo tema del Libro de Formación.

3. Próxima Reunión Recordar quién va a ir a los Ejercicios Espirituales en Herencia dirigidos por el Padre Primitivo Zabaleta, los días 21 al 24 de Junio.

4. Se ha propuesto para el Grupo del Laicado que para próximos años durante el mes se celebre:

    a). Celebración Comunitaria con todo el grupo del Laicado presente de la Eucaristía.  

    b). Formación del Laicado.

    c). Revisión de vida de todos los miembros del Laicado y funcionamiento del Grupo.

5. Se han concretado en el Grupo LAS CUOTAS:

     a). Cuota anual de 8 Euros de cada miembro del laicado que irá a parar directamente al Consejo Provicial del Laicado.

     b). Cuota mensual de 6 Euros de cada miembro del laicado que irá para gastos del grupo y en el que se hará la tercia pars depositando lo descontado en la CAJA DE LA REDENCIÓN.

6. Fechas Importantes a Recordar:

     a). 17 de Mayo: Siguiente Reunión del Laicado Trinitario a las 8:30.

     b). 14 de Junio: Eucaristía del Grupo del Laicado en La Capilla de Jesús Rescatado.

     c). 28 de Junio: Cena del Grupo del Laicado (Que iremos concretando).

7. Oración a la Vergen María.

A Tí que eres la Madre,
que amas con ternura,
venimos a ofrecerte nuestra vida
y a decirte que te amamos;
que somos tus hijos que confiamos
en el poder de tu protección.


Llévanos sobre tu corazón
junto al Niño que descansa en tus brazos,
consuélanos en la aflicción,
fortalécenos en la tentación.


Haznos crecer en la fe, en la esperanza,
y en el amor a Dios y a los hermanos.
Conserva en nuestro interior
la alegría de ser hijos de la Iglesia.


Impúlsanos para que seamos
entusiastas evangelizadores del Reino.
Y que tu bendición nos acompañe, Madre
hasta ver la hermosura de Dios en el Cielo.


Amén

 

 

 

 

 

 

Oración por los presos y por nosotros.

Oración por los presos y por nosotros.

Señor Jesús, Tú siempre te mostraste amigo de los pequeños, de los pobres y de los excluidos: hasta el punto de querer pasar por la experiencia del preso: fuiste denunciado, detenido y apresado en la oscuridad de la noche, conducido a la cárcel y sometido a interrogatorios, insultos, burlas, malos tratos y torturas, juzgado sin las debidas garantías, condenado y ejecutado (como muchos a lo largo de la historia y también hoy).


Tu amor te llevó a identificarte con ellos y a permanecer presente en ellos: estuve en la cárcel y viniste a verme. Ante este gesto tan desconcertante nos atrevemos a pedirte por las presas y presos de hoy para que:


• No piensen que porque la sociedad los condena, Tú los rechazas.
• No renuncien ni un solo momento a su dignidad de personas e hijos de Dios.
• No pierdan nunca su libertad interior.
• No se desesperen ni caigan en depresión.
• No renuncien a esforzarse contra todo tipo de opresión, represión e injusticia.
• Se afanen en cambiar de conducta.
• Hagan por su vida y por su reinserción.
• No abandonen a sus familias y amigos, ni sean abandonados por ellos.
• Su situación los acerque más a Ti y sean cosalvadores del mundo.

También queremos pedirte por nosotros, la sociedad y la Iglesia para que:

• No rechacen a las presas y presos por el hecho de serlo.
• Les respetemos como personas que son.
• Te veamos y sirvamos a Ti en ellos.
• Los acojamos con cariño y comprensión cuando recobren la libertad.
• Les acompañemos y ayudemos a reinsertarse.
• Nuestro amor, en definitiva, les ayude a descubrir que Tú les quieres.

Te lo pedimos por María, tu Madre y nuestra Madre. Amén.