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BLOG DEL LAICADO TRINITARIO DE VALDEPEÑAS

Artículo importante: Me aman, luego soy. Almudena Egea Zerolo. De la Revista Sal Terrae (2007)

Artículo importante: Me aman, luego soy. Almudena Egea Zerolo. De la Revista Sal Terrae (2007)

Hay en nuestra sociedad multicultural, cambiante y compleja personas que buscan y siguen a Jesucristo Resucitado. Se trata de cristianos y cristianas anónimas, en la medida en que dicho seguimiento, por realizarse en medio de un ambiente no del todo favorable, no les conduce ni a la gloria ni a la fama. Una de ellas, Almudena Egea, cuenta en esta colaboración los rasgos más característicos de su espiritualidad de cristiana anónima y los medios que más le ayudan a vivirla....

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préstale calor al frio

préstale calor al frio

Préstale calor al frío
por Alberto Fernández del Palacio
El sol calienta con fuerza nuestras vidas desde hace varios meses. Aunque cada vez menos cruel, el invierno castellano siempre fue frío, castigador. Pero el color de los parques insinúa ya una primavera que avanza sublime, en busca del verano. Otro verano.
Seguro que más caliente aún que el anterior. Y sin embargo, experiencias mías vividas otros años, precisamente en esta estación del año, me obligan a creer que muchas vidas, a no mucha distancia de mí, permanecen estancadas en duro, gris invierno. Niños y jóvenes. Hombres y mujeres. En esta época, sus pies pisan adoquines que arden; sus pieles sudan como las de cualquiera que se atreva con una tarde de agosto; por más agua que beben, sus bocas parecen no poder dejar de tener sed. Y sin embargo, sus corazones están fríos, aunque aún laten; sus horas parecen congeladas, pero aún se esfuerzan por derretirlas; sus sueños parecen muertos, pero todavía se atreven a soñarlos. Debe de ser una contradicción frustrante, ésa de sentirse tan asfixiantemente caluroso por fuera, y tan decepcionantemente helado por dentro. Supongo, pues por suerte nunca fui inmigrante con dificultades. Pero ellos sí, y ellos son los que merecen mis calores.
Fue hace ya cuatro años que decidí pasar quince días de mi verano en Burgos, colaborando en el proyecto ATALAYA de atención al inmigrante. Había terminado poco antes el primer curso de la carrera, y muy merecidamente me disponía a disfrutar de tres meses de descanso. Pero ocurrió que se cruzó esta propuesta en mi horizonte, y entendiéndola como parte de mi ocio, me acogí a ella. Fue al final de aquellos días en la capital del Cid cuando descubrí que cada día había sido más agotador que el anterior, pero también comprobé que cada noche me acostaba más exultante, con más vida prestada. Mi cansancio, que a otros descanse...
Disfrutar de este regalo tan étnico no fue incompatible con las usuales vacaciones en el mar o en la montaña, en familia o con amigos. Para todo hay momento. Sólo hace falta desear lanzarse. Ésta es la cuestión. Lanzarse de cabeza a una realidad que difícilmente cabeza alguna comprende. Emplear unas horas en mirar a los ojos de quien todo lo observa con pena y decepción. Esforzarse en comprender palabras que apenas se entienden. No dudar en regalar sonrisas a quién hace tiempo nadie regala nada. Permitir que el llanto del otro resquebraje mi corazón si, al compartir el momento, la herida en el suyo supura menos. Que la temperatura del joven dispuesto sirva para calentar las vidas de aquellos a quiénes la suya les arde, ardor de dolor. Que el termómetro de estos hermanos nuestros ganen grados en este verano, tan sólo porque alguien estuvo atento a concedérselos. Que las vidas afortunadas no duden en abrazar con amor a las más desgraciadas. Amor, única fortuna.
No soporto aceptar que todo esto sea sólo tarea de verano. Pero mucho menos imaginar que nada de esto ocurriera en ningún mes del año.
Son presos faltos de conversación. Son prostitutas con respeto robado. Son indigentes escasos de dignidad. Son inmigrantes necesitados de inserción. Sean quiénes sean, son vidas frías pese al calor del sol. ¿Tú, yo, nosotros? Les acercamos calor, que no calienta del todo, no, pero que alivia mucho ese corazón. Calor. Corazón. Dios.

El rabino, Benedicto y Juan Pablo.

El rabino, Benedicto y Juan Pablo.

Jacob Neusner es un estudioso bien conocido entre los especialistas de literatura rabínica antigua (es autor de ¡900! trabajos), pero que se ha hecho famoso entre los no especialistas gracias a la amplia referencia que Benedicto XVI le dedica en su libro "Jesús de Nazaret". Ya hemos comentado aquí que el rabino Neusner –autor de "A Rabbi talks with Jesus"- no es un fan del Papa, sino un fan de la verdad. Y que precisamente por eso admira a Benedicto XVI. Andrea Monda mantuvo un encuentro con este estudioso, del que escribe en L’Osservatore Romano de ayer (1 de febrero). Entresaco dos citas de Neusner.

“Para un hebreo, la desesperación es un pecado. Por este motivo saludo con alegría la segunda encíclica del Papa dedicada a la esperanza, y pienso que existe una esperanza para el diálogo –en el respeto de la diversidad- entre hebreos y cristianos. Un diálogo hecho de respeto, de camino y plegaria común. Camino y oración que llevan a la paz”.

“Juan Pablo II ha representado una gran bendición para la humanidad con su afirmación de la integridad del hombre contra las doctrinas humillantes y reductivas del materialismo y del comunismo. Más que muchas otras personalidades de su tiempo, se ha empeñado en la lucha por la dignidad del hombre. Ha sido un Papa para todos los hombres”.

Las 10 mejores películas de cine espiritual de 2007.

Las 10 mejores películas de cine espiritual de 2007.

‘La vida de los otros’, ‘Luces al atardecer’, ‘Disparando a perros’ y ‘Después de la boda’ encabezan el ranking del Arzobispado de Barcelona

El cine espiritual tuvo una buena acogida de público y crítica en el 2007. Una buena muestra de ello es la selección que el departamento de cine del Arzobispado de Barcelona ha hecho de las 10 mejores películas con esta temática que se estrenaron el año pasado.

Se trata de filmes dirigidos a un público adulto y que, en su mayoría, ya están disponibles en formato DVD. Las cuatro películas que encabezan el ranking 2007 de cine espiritual son La vida de los otros, Luces al atardecer, Disparando a perros y Después de la boda.

La película que encabeza la lista, La vida de otros, del director alemán de 32 anys Florian Henckel von Donnersmarck, se llevó el Oscar a la mejor película extranjera del 2007. Ambientada en la antigua República Democrática Alemana, el film retrata la conversión de un espía secreto cuando conoce el verdadero rostro de las víctimas.

Todos y cada uno de los diez mejores filmes de cine espiritual del 2007 son una muestra más del auge internacional por el que este tipo de cine está atravesando.

Hay que recordar que en los últimos meses se han llegado a celebrar tres certámenes internacionales dignos de mención con este tipo de temática como eje: el Simposio Internacional Filmar lo Inefable 2007, dedicado al cineasta ruso Andrei Tarkovski y celebrado del 3 al 8 de septiembre en Guadalajara (México); el Religion Today Film Festival, celebrado el 18 de octubre en Roma; y el Congreso Internacional sobre Teología y Cine organizado en Barcelona del 15 al 17 de noviembre.

Estás son las 10 mejores películas de 2007 seleccionadas por el Arzobispado de Barcelona:

1. La vida de los otros, de Florian Henckel von Donnersmarck.

El capitán Gerd Wiesler, magistralmente interpretado por el recientemente fallecido Ulrich Mühe, como oficial destacadamente eficaz de la Stasi, la policía secreta de la antigua República Democrática Alemana, es el encargado de espiar a la pareja formada por el prestigioso dramaturgo y director Georg Dreyman (Sebastian Koch), y su novia, la actriz Christa-Maria Sieland (Martina Gedeck).

Las actividades opositoras del intelectual serán descubiertas por una vigilancia que vulnera toda intimidad, pero que al mismo tiempo mostrará al espía el verdadero rostro de sus víctimas.

2. Luces al atardecer, de Aki Kaurismäki.

Aki Kaurismäki nos tiene acostumbrados a un cine que permite una lectura trascendente de acontecimientos simples y de personajes menores, como si lo más grande y mejor se transparentase en lo más insignificante.

La posibilidad de una lectura espiritual del espectador indica hasta qué punto el director, con su cine, es capaz de comunicar incluso más allá de su voluntad deliberada de expresión, algo que sin duda ha de ser reconocido, en legítimo sentido, como arte.

3. Disparando a perros, de Michael Caton-Jones.

La denuncia que dio origen a la película, filmada ya en la reconocida Hotel Rwanda de Terry George, invita a superar la indiferencia sobre África y a asumir la responsabilidad que Occidente contrajo con el genocidio, y también con su antes y su después.

Para romper este silencio informativo y ético se nos presenta el sufrimiento y el valor de la entrega de aquellos que permanecieron solidarios en la hora del desastre.

4. Después de la boda, de Susanne Bier.

Esta película danesa realizada casi desde los postulados Dogma -lo que sigue demostrando el interés de esta propuesta nórdica- nos ofrece una trama dramática compleja y sorprendente.

5. El buen nombre, de Mira Fair.

Centrada en el personaje del joven Gogol, nos muestra a sus padres, Ashoke Ganguli, un hombre honesto y generoso, y Ashima, una cantante de música tradicional, que al casarse se trasladan a vivir en Nueva York.

El esfuerzo de fidelidad a las tradiciones indias y de integración de los progenitores contrastará con el estilo más individualista, consumista y de vacío espiritual del protagonista, que decide renunciar a su primer nombre como señal de autonomía y plena inserción occidental.

6.Once, de John Carney.

Una sencilla historia de amor más allá del simplismo rosa y que se difundió gracias al boca-oreja en los Estados Unidos hasta conseguir alcanzar el éxito.

7. Sin destino, de Lajos Koltai.

Primer largometraje realizado por este director de fotografía húngaro, se basa en la obra del premio Nobel de Literatura Imre Kertész Sin destino. Con una mezcla de autoreferencia y distancia irónica se nos presenta la historia de año y medio de la vida de un adolescente en los campos de exterminio nazis.

8. El final del espíritu, de Jim Hanon.

Nuevamente, otra película en clave de testimonio. En este caso basada en el asesinato de cinco misioneros evangélicos en plena selva ecuatoriana en 1956 y el proceso de reconciliación de sus familia con la tribu Huaorani.

Es un film con una factura sencilla, sin medios espectaculares, y a pesar de tener un guión demasiado previsible no cae nunca en el simple maniqueísmo.

9. La boda de Tuya, de Wang Quan'an.

Una película menor, pero llena de belleza y bondad, que recibió el Oso de Oro del último Festival de Berlín. Narra la fortaleza serena de Tuya, una joven que vive en los desiertos de la Mongolia interior cuyo esposo ha quedado imposibilitado y que tiene a su cargo dos hijos pequeños.

Sus esfuerzos de supervivencia, sobre todo cuando un médico le indica que su espalda no resiste trabajar tan duro, parecen abocados al fracaso. Pero su marido la convence para que se divorcie de él y se pueda volver a casar.

10. Cuatro minutos, de Chris Kraus.

Jenny es una joven presidiaria violenta pero inteligente que toca prodigiosamente el piano. Una anciana profesora pronto la tutela desde una severidad que cuadra bien con el carácter de la joven y que servirá para el acercamiento mutuo.

La confianza en los dones de Dios y en el poder redentor de la belleza a través de la música plantea un proceso de reconstrucción de las diferentes historias que se ven conducidas hacia la liberación. Hay una confianza básica en que, por destrozado que esté un ser humano, siempre es posible la rehabilitación.

El director de "La vida es bella y el Evangelio" .

El director de "La vida es bella y el Evangelio" .

El actor y director italiano Roberto Benigni –premio Oscar con su "La vida es bella"- es un personaje singular. Políticamente de izquierdas (es famosa su foto con el entonces secretario del Partido Comunista Italiano, Enrico Berliguer, en brazos), no tiene, sin embargo, una mentalidad cerrada a la trascendencia, como parece ser "obligado" según un cierto modo de entender la política.

Todo esto viene a propósito de una entrevista publicada por Il Giornale de Milán, donde Benigni se refiere al impacto que le provoca el Evangelio. "¿Cómo no quedar fascinado por la figura de Jesucristo? Se lee el Evangelio y se pregunta uno '¿quién es este?' Yo lo leo por gusto, leo también otros libros de la Biblia, como el libro de la Sabiduría, pero es con el Evangelio con el que quedo hecho polvo, basta una línea de las parábolas. Tiene una fuerza espectacular, casi te pones de pie en la silla... Tiene dentro una violencia interior que te da alas. Una fuerza que te desbarata toda la vida. Porque te dice que siempre puedes recomenzar otra vez. Te pone en condiciones de que cada uno pueda hacer la revolución de sí mismo. Antes de que llegase Jesucristo, la relación con Dios consistía en el dolor y él ha tomado todo sobre sí. Para mí es desconcertante."

Benigni, en el fondo, es un poeta. Basta verlo recitar Dante (en televisión) para contagiarse de su emoción ante el amor y el misterio. Dice que para disfrutar de Dante no hace falta creer en Dios, pero sí conocer el cristianismo. Eso no es difícil, añade, pues "toda nuestra civilización es cristiana sin saberlo".

ES POSIBLE EDUCAR AL BIEN EN NUESTRO TIEMPO.

ES POSIBLE EDUCAR AL BIEN EN NUESTRO TIEMPO.

CIUDAD DEL VATICANO, 23 FEB 2008 (VIS).-Este mediodía, en la Plaza de San Pedro, Benedicto XVI entregó simbólicamente a familias, profesores, animadores y educadores de jóvenes la carta que escribió el pasado 21 de enero a la diócesis y a la ciudad de Roma sobre la tarea urgente de la educación.

El Santo Padre recordó que "educar nunca ha sido fácil y hoy parece ser cada vez más difícil"; esto lleva a bastantes padres y profesores a "renunciar a su propia tarea, y no consiguen ni siquiera comprender cuál es realmente la misión que se les ha confiado. En nuestra sociedad y en nuestra cultura circulan demasiadas incertidumbres y dudas, y los medios de comunicación transmiten demasiadas imágenes distorsionadas". Sin embargo, aseguró, "nos sentimos sostenidos" por la esperanza y la confianza; "también en nuestro tiempo es posible educar al bien; (...) y cada uno está llamado a aportar su contribución".

Dirigiéndose a los padres, profesores, sacerdotes y catequistas, Benedicto XVI les animó a "asumir con alegría las responsabilidad que el Señor os confía, para que el gran patrimonio de fe y de cultura, que es la riqueza más real de nuestra querida ciudad, no se pierda en el paso de una generación a otra, sino al contrario, que se renueve, se robustezca, guíe y estimule nuestro camino hacia el futuro".

El Papa pidió a los padres un amor recíproco sólido y un "testimonio coherente de vida" para ayudar a las nuevas generaciones "a distinguir con claridad el bien del mal y a construirse a su vez sólidas reglas de vida que les sostengan en las pruebas futuras. De este modo, vuestros hijos se enriquecerán del patrimonio más precioso y duradero, que consiste en el ejemplo de una fe vivida cotidianamente".

"Vuestra tarea -continuó hablando a los profesores-, no debe limitarse a enseñar nociones, dejando a un lado la gran cuestión concerniente a la verdad, sobre todo a aquella verdad que puede guiar la vida. (...) En estrecha sintonía con los padres, tenéis el noble arte de la formación de la persona".

A los sacerdotes, religiosos, religiosas y catequistas de las parroquias romanas, el Santo Padre les exhortó a "ser los amigos fiables en los que los jóvenes y los niños puedan percibir la amistad de Jesús por ellos, y al mismo tiempo, los testigos sinceros y valientes de aquella verdad que libera y que indica a las nuevas generaciones el camino que conduce a la vida".

Tras poner de relieve que la educación no es solo una responsabilidad de los educadores, el Papa recordó a los niños, adolescentes y jóvenes que estaban llamados a ser "los artífices del crecimiento moral, cultural y espiritual. Por eso, os corresponde acoger libremente en el corazón, en la inteligencia y en la vida el patrimonio de verdad, de bondad y de belleza que se ha formado a lo largo de los siglos y cuya piedra angular es Jesucristo".

"Tenéis que renovar y desarrollar ulteriormente -continuó dirigiéndose a los más jóvenes- este patrimonio, liberándolo de las tantas mentiras y porquerías que a menudo lo hacen irreconocible y provocan en vosotros desconfianza y desilusión". Sin embargo, en este "difícil camino -terminó- nunca estáis solos: os acompañan no solo vuestros padres, profesores, sacerdotes, amigos y formadores, sino sobre todo aquel Dios que nos ha creado y que es el huésped secreto de nuestros corazones. (...) El es la verdadera esperanza y el fundamento sólido de nuestra vida. De El, sobre todo, nos podemos fiar".


 

Talitá Kum.

Talitá Kum.

¿A quién, dentro del mundillo de la pastoral, no le suena esta frase? Son las palabras que Jesús dirigió a una adolescente para devolverle la vida: “Levántate y anda”. ¿Has pensado alguna vez quién era? ¿Dónde vivía? ¿Cómo se sintieron sus padres en ese momento?

Talità kum cuenta la historia de Jairo, su padre, escriba y jefe de la sinagoga de Cafarnaún. La película tiene muchos méritos. Entre ellos, que está hecha por un grupo de jóvenes profesionales de Ciudad Rodrigo, convencidos de la validez de contar hoy historias como las del Evangelio a través del maravilloso lenguaje del cine. Otra virtud: saber reflejar en una narración de hace más de 2.000 años, los problemas y realidades más actuales (la lucha de poder, los malos tratos, la vida familiar, el prestigio social, la búsqueda de la fe...). Te invitamos a que encuentres más razones para verla y recomendarla....

www.talitatakum.es

Gestos de Semana Santa.

Gestos de Semana Santa.

A lo largo de toda la semana santa los cristianos celebramos la pasión, muerte y resurrección de Cristo iremos viendo a continuación poco a poco cuales son esos gestos que se realizan.Son muchos los que se asoman a la pascua y viven estos días con Jesús. Muchos los hombres y mujeres cuyos caminos se entrecruzan con ese camino de la cruz. Personajes que hablaron y actuaron mejor o peor dependiendo de las perspectivas bien diferentes que tenían.

En esa historia tremenda y profunda se conjugan temor y valentía, dolor profundo y egoísmos, generosidad y compasión… Gestos y palabras que reproducimos muchas veces en nuestras vidas. Más allá del tiempo. Gestos, palabras y silencios que descubrimos o intuimos, que proclamamos y compartimos. Gestos de pascua.

1. Lavatorio de pies.

"Se levanta de la mesa, se quita el manto, y tomando una toalla, se la ciñe. Después echa agua en una jofaina y se puso a lavarles los pies a los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba ceñida” (Jn 13,4-5).

Dar descanso y alivio tras la fatiga del camino. Mostrarle al otro que es merecedor de una dignidad profunda, sea cual sea su situación. Invertir los rangos y categorías. Acariciar los cansancios. Despojarse uno de pompas y honras, de títulos y méritos, para vestirse la toalla de quien está dispuesto a cuidar del otro.

Es lo que haces tú, un Dios hecho hombre, un hombre que refleja Dios, y ese gesto genera sorpresa e incomprensión, resistencia y miedo. ¿Quién va a abrazar hoy esta lógica absurda? ¿Por qué hacerse pequeño y no grande? ¿Por qué agacharse para cuidar del sencillo?

2. Partir el Pan.

"Mientras cenaban, tomó un pan, pronunció la bendición,lo partió y se lo dio diciendo: “Tomadd, esto es mi cuerpo”» (Mc 14,22).

El pan que es la propia vida. Partir, repartir y compartir lo que uno tiene, lo que uno es, lo que uno sueña y siente. Dar tu fuerza y tu debilidad, tu ilusión y tu abatimiento, tu canto y tu silencio. Dar tu tiempo y tu mirada, tu riqueza y tu nada. Darte cada día.

Es lo que haces tú: el Hijo del Hombre; el Hijo de Dios, el Dios de rostro humano; el hombre cuya vida habla de Dios. Tú mismo te conviertes en don, en entrega, en regalo. Qué sorprendente forma de actuar en un mundo de brazos cerrados, donde, quien más quien menos, todos nos reservamos mucho.

3. Besar sin amor.

«Judas se acercó enseguida, le dijo “¡maestro!” y le dio un beso. Los otros le echaron mano y lo arrestaron» (Mc 14,45-46).

Pervertir un gesto que habla de vida, de confianza, de proximidad, y se convierte en señal de distancia, marca un abismo, sella un abandono y una traición. Pervertir la ternura, mentir con el cuerpo, abrazar negando.

Y en ese beso vacío se te rompe un poco el corazón. Como se te rompe cada vez que proclamamos tu nombre pero no hay evangelio en nuestras vidas. Cada vez que alguien niega a su hermano el pan o la vida. En ese beso mentiroso te estremeces por todo el dolor que desencadena. Y callas. Y te entregas.

4. Afirmar la vida.

Le preguntó el Sumo Sacerdote: “¿Eres tú el Mesías, el hijo del Bendito?”. Jesús respondió: “Yo lo soy”.

Ante quien haga falta. No negar, ni callar. Afirmar una manera diferente de ser de Dios. Afirmar la vida con tu palabra ante Caifás, «Tú lo has dicho». Con tu negación ante Pilato «si mi Padre no te hubiera dado poder…» o con tu silencio ante un Herodes frívolo y vacío.

Afirmas también en nosotros. Cada vez que descubrimos destellos de tu presencia. Cada vez que alguien habla de un amor infinito. Cada vez que alguien alza la voz y la vida para oponerse al que mata y hiere, al que excluye y desprecia. Cada vez que alguien prescinde de lo anodino y lo sin sentido.

5. Lavarse las Manos.

“Pilato pidió agua y se lavó las manos ante la gente diciendo: “No soy responsable de la muerte de este inocente. Allá vosotros” (Mt 27,24).

No querer saber nada. Apartar la mirada para no ver lo que duele. Pretender no ser responsable de las propias decisiones. Refugiarse en el olvido o en la ignorancia de quien no quiere que nada le salpique. Huir, al fin y al cabo.

Es lo que hace Pilato. Negar lo que es evidente. Acceder al abuso, aun sabiendo que es injusto, para evitarse problemas. Y así seguimos. Hoy esa negación se llama indiferencia; o se llama ceguera; se llama justificación de lo que no es posible. Nadie quiere ser responsable, pero tus hijos siguen muriendo en tantas cruces injustas…

6. Contemplar la cruz.

«Junto a la cruz de Jesús estaban su madre, la hermana de su madre, María de Cleofás y María la Magdalena» (Jn 19,25).

Esa cruz en la que está clavado el Justo que lo da todo. Esa cruz en la que el liberador va a desclavar a todas las víctimas inocentes. Esa cruz de fidelidad y compromiso, de promesa y cumplimiento, de un amor incondicional y eterno que se derrama sobre cada ser humano.

Cada quién la contemplamos desde nuestras propias inquietudes. Y te descubrimos como modelo o como alivio, y sentimos que nos marcas un camino vital, o que nos miras con misericordia infinita. Te miramos, y de nuestros labios brota una plegaria de perdón, una acción de gracias inaudible, un grito de aliento, una sacudida de dolor o el silencio perplejo de quien se ve desbordado.