Blogia

BLOG DEL LAICADO TRINITARIO DE VALDEPEÑAS

La Navidad y sus tradiciones

La Navidad y sus tradiciones

La Navidad y sus Tradiciones: Los Nacimientos.

Este mes celebramos el Nacimiento de Jesús. Este acontecimiento está rodeado de costumbres y tradiciones que hoy recordaremos.

Con el Nacimiento de Jesús se cumple la promesa de Dios al mundo de enviar a un Salvador. Jesucristo es Dios hecho hombre.

Un poco de historia

Las tradiciones y costumbres son una manera de hacer presente lo que ocurrió, o lo que se acostumbraba hacer, en tiempos pasados.

Son los hechos u obras que se transmiten de una generación a otra de forma oral o escrita.

La palabra "tradición" viene del latín "traditio" que se refiere al verbo "tradere", que significa entregar. Se podría decir que tradición es lo que nuestros antepasados nos han entregado.

En el caso de la Navidad, lo más importante de las tradiciones y costumbres no es sólo su aspecto exterior, sino su significado interior. Se debe conocer por qué y para qué se llevan a cabo las tradiciones y costumbres para así poder vivirlas mejor. Este es un modo de evangelizar.

Existen muchas tradiciones y costumbres que se celebran en el tiempo de Adviento y de la Navidad.

A continuación, presentaremos una de ellas con una pequeña explicación acerca de su significado y origen:

Los Nacimientos.

El Papa San Sixto III, en el siglo V d.C. ya celebraba la Navidad con algunas representaciones del Nacimiento de Cristo realizados en una gruta semejante a la de Belén que él mismo había mandado construir en una Iglesia.

Sin embargo, se considera a San Francisco de Asís como el creador de los Nacimientos. En 1223 quiso celebrar una “Noche Buena” en la que se reviviera el recuerdo de Jesús nacido en Belén. Para que todos pudieran comprender mejor las condiciones en las que sucedió, puso un Nacimiento en el bosque con personas y animales vivos.

Esta actividad gustó mucho a las personas que asistieron y se empezó a popularizar. Con el paso del tiempo, la falta de espacio obligó a sustituir a las personas y animales con figuras de madera o de barro.

Esta tradición fue acogida con gran cariño y se ha extendido por todo el mundo desde el siglo XVI.

Poner un nacimiento en casa, en el que podemos contemplar la imagen de Belén, el pesebre, los pastores, los magos, José y María, puede ser una actividad que fomenta la unión familiar. Y al mismo tiempo, convertirse en una imagen que nos ayude a meditar en el misterio de la Navidad y en las virtudes de cada uno de los personajes. A través de los sentidos se eleva nuestro espíritu ante este gran acontecimiento.

El Nacimiento nos invita a reflexionar en el gran misterio de Dios hecho hombre por amor al hombre.

¿Qué nos enseña la Navidad?

¿Qué nos enseña la Navidad?

Qué nos enseña la Navidad?
"La Navidad es una de las fiestas más importantes de la Iglesia porque en ella celebramos que el Hijo de Dios se hizo hombre para abrirnos las puertas del Cielo, para enseñarnos el camino para la vida eterna"

La Navidad es una de las fiestas más importantes de la Iglesia porque en ella celebramos que el Hijo de Dios se hizo hombre para abrirnos las puertas del Cielo, para enseñarnos el camino para la vida eterna.

La Navidad, a pesar de ser una fiesta cristiana, se ha popularizado en todo el mundo. Efectivamente, hasta los no creyentes celebran "las fiestas de diciembre", como se les dicen. Los regalos, los pinos adornados y los Santa Claus abundan en esta época y el gasto familiar se eleva a las nubes.

Por desgracia, el verdadero sentido de celebrar el nacimiento de Cristo se ha transformado en un mero intercambio de regalos, tal como lo hacían los paganos griegos y romanos para las fiestas de la Saturnalia, es decir, el inicio del invierno.

Un poco de historia

Emmanuel significa Dios con nosotros. La celebración de la Navidad nos recuerda que Dios no está lejos, sino muy cerca de nosotros. En Navidad, celebramos al Niño Jesús que es Hijo de Dios. En Él, Dios nos mostró su rostro humano, para salvarnos y amarnos desde la tierra.

Jesús es el Hijo unigénito de Dios, imagen perfecta del Padre, lleno de gracia y de verdad.

¿Qué nos enseña la Navidad?

La celebración de la Navidad es un momento privilegiado para meditar en el texto evangélico de San Lucas 2, 1-20, en donde se narra con detalle el Nacimiento de Cristo.

Podemos reflexionar las virtudes que encontramos en los diferentes personajes involucrados y luego, aplicarlas a nuestra vida:

María nos enseña a ser humildes, a aceptar la voluntad de Dios, a vivir cerca de Dios por medio de la oración, a obedecer a Dios y a creer en Dios.

José nos enseña a escuchar a Dios y hacer lo que Él nos diga en nuestra vida, aunque no lo entendamos y a confiar en Dios.

Jesús nos enseña la sencillez. A Dios le gusta que seamos sencillos, que no nos importen tanto las cosas materiales. Jesús, a pesar de ser el Salvador del mundo, nació en la pobreza.

Los pastores nos enseñan que la verdadera alegría es la que viene de Dios. Ellos tenían un corazón que supo alegrarse con el gran acontecimiento del nacimiento de Cristo.

El 25 de diciembre se celebra la Navidad. Dios se hizo hombre para abrirnos las puertas del Cielo y enseñarnos el camino para la vida eterna.

Jesucristo es luz, amor, perdón y alegría para todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

La Sagrada Familia nos da ejemplo de la aceptación de la Voluntad de Dios, viviendo con sencillez, humildad y alegría el nacimiento de Jesús en el Portal de Belén.

Actividad en familia

La persona que dirige, lee y pide a los demás miembros del grupo que cuando ella se detenga en las palabras negritas, ellos tendrán que adivinar la palabra que falta para completar la historia.

"En una ciudad llamada Nazaret vivía una joven llamada María. María amaba mucho a Dios y estaba comprometida para casarse con un hombre muy bueno que se llamaba José y era carpintero.

Un día, se le apareció a María el Ángel Gabriel mandado por Dios y le preguntó si quería ser la Madre del Hijo de Dios y le explicó que el Espíritu Santo vendría sobre ella. María contestó que sí aceptaba.

José se preocupó mucho cuando María le dijo que iba a tener un bebé. Pero una
noche, Dios le mandó a José un mensaje.

El ángel le dijo en sueños que no dudara en casarse con María pues el Hijo que Ella estaba esperando era el Hijo de Dios y que salvaría a los hombres del pecado.
José despertó y fue a buscar a María, la llevó a su casa y cuidó de ella.

En aquellos días el Emperador César Augusto, dio la orden de que todos tenían
que ir al pueblo de donde eran sus familias para empadronarse.

José formaba parte de la familia de David que eran del pueblo de Belén. Entonces José y María tuvieron que ir al pueblo de Belén. El viaje fue muy difícil para la Virgen María porque ya había llegado el momento de que naciera el bebé.
Tan pronto como llegaron a Belén, José empezó a buscar donde descansara María, pero no encontró ningún lugar porque todas las posadas estaban llenas de gente.
Al final, José encontró un establo y llevó ahí a María.

Al poco tiempo, nació el Niño Jesús. María envolvió al niño en pañales y lo acostó en un pesebre que José había preparado.

Cerca de Belén habían unos pastores que cuidaban sus ovejas, entonces se les apareció un ángel de Dios y les dijo: No tengan miedo, les traigo buenas noticias, hoy ha nacido en Belén el niño que será el Salvador, vayan a verlo.
De pronto, el Cielo se llenó de ángeles que cantaban a Dios diciendo: ¡Gloria a Dios en el Cielo y en la Tierra paz a los hombres de buena voluntad!.

Los pastores corrieron hacia Belén y encontraron a José, María y el Niño Jesús tal como les habían dicho los ángeles. Adoraron al Niño y le ofrecieron regalos."

Felicitación de Navidad

Felicitación de Navidad

¡OH MARAVILLOSO INTERCAMBIO!

Él, niño de pecho,
para que tú puedas ser
un hombre perfecto;
Él, envuelto en pañales,
para que tú quedes libre
del lazo de la muerte;
Él, en el pesebre,
para que tú puedas estar
cerca del altar;
en la tierra
para que tú puedas vivir
sobre las estrellas

Él, un esclavo,
para que nosotros seamos
hijos de Dios.
¡Qué increíble valor
debe tener nuestra vida
para que Dios venga a vivirla
de tal manera!

Pero ¡qué increíble amor
para quererlo hacer!
Hoy, cerca de la cueva de Belén,
no es día de decir:
"Dios mío, te quiero".
Es el día de asombrarse diciendo:
"¡Dios mío, cómo me quieres Tú!".   San Ambrosio.

Feliz Navidad a todos especialmente a los miembros del Laicado Trinitario.

El Tiempo de Adviento

El Tiempo de Adviento

En el tiempo de Adviento

El Adviento es tiempo de espera, de conversión, de esperanza:

espera, memoria de la primera y humilde venida del Salvador en nuestra carne mortal; espera-súplica de la última y gloriosa venida de Cristo, Señor de la historia y Juez universal;

conversión, a la cual invita con frecuencia la Liturgia de este tiempo, mediante la voz de los profetas y sobre todo de Juan Bautista: "Convertios, porque está cerca el reino de los cielos" (Mt 3,2);

esperanza gozosa de que la salvación ya realizada por Cristo (cfr. Rom 8,24-25) y las realidades de la gracia ya presentes en el mundo lleguen a su madurez y plenitud, por lo que la promesa se convertirá en posesión, la fe en visión y "nosotros seremos semejantes a Él porque le veremos tal cual es" (1 Jn 3,2)

La piedad popular es sensible al tiempo de Adviento, sobre todo en cuanto memoria de la preparación a la venida del Mesías. Está sólidamente enraizada en el pueblo cristiano la conciencia de la larga espera que precedió a la venida del Salvador. Los fieles saben que Dios mantenía, mediante las profecías, la esperanza de Israel en la venida del Mesías.

A la piedad popular no se le escapa, es más, subraya llena de estupor, el acontecimiento extraordinario por el que el Dios de la gloria se ha hecho niño en el seno de una mujer virgen, pobre y humilde. Los fieles son especialmente sensibles a las dificultades que la Virgen María tuvo que afrontar durante su embarazo y se conmueven al pensar que en la posada no hubo un lugar para José ni para María, que estaba a punto de dar a luz al Niño (cfr. Lc 2,7).

Con referencia al Adviento han surgido diversas expresiones de piedad popular, que alientan la fe del pueblo cristiano y transmiten, de una generación a otra, la conciencia de algunos valores de este tiempo litúrgico.


La Corona de Adviento

La colocación de cuatro cirios sobre una corona de ramos verdes, que es costumbre sobre todo en los países germánicos y en América del Norte, se ha convertido en un símbolo del Adviento en los hogares cristianos.

La Corona de Adviento, cuyas cuatro luces se encienden progresivamente, domingo tras domingo hasta la solemnidad de Navidad, es memoria de las diversas etapas de la historia de la salvación antes de Cristo y símbolo de la luz profética que iba iluminando la noche de la espera, hasta el amanecer del Sol de justicia (cfr. Mal 3,20; Lc 1,78).


Las Procesiones de Adviento

En el tiempo de Adviento se celebran, en algunas regiones, diversas procesiones, que son un anuncio por las calles de la ciudad del próximo nacimiento del Salvador (la "clara estrella" en algunos lugares de Italia), o bien representaciones del camino de José y María hacia Belén, y su búsqueda de un lugar acogedor para el nacimiento de Jesús (las "posadas" de la tradición española y latinoamericana).


Las "Témporas de invierno"

En el hemisferio norte, en el tiempo de Adviento se celebran las "témporas de invierno". Indican el paso de una estación a otra y son un momento de descanso en algunos campos de la actividad humana. La piedad popular está muy atenta al desarrollo del ciclo vital de la naturaleza: mientras se celebran las "témporas de invierno", las semillas se encuentran enterradas, en espera de que la luz y el calor del sol, que precisamente en el solsticio de invierno vuelve a comenzar su ciclo, las haga germinar.

Donde la piedad popular haya establecido expresiones celebrativas del cambio de estación, consérvense y valórense como tiempo de súplica al Señor y de meditación sobre el significado del trabajo humano, que es colaboración con la obra creadora de Dios, realización de la persona, servicio al bien común, actualización del plan de la Redención.


La Virgen María en el Adviento

Durante el tiempo de Adviento, la Liturgia celebra con frecuencia y de modo ejemplar a la Virgen María: recuerda algunas mujeres de la Antigua Alianza, que eran figura y profecía de su misión; exalta la actitud de fe y de humildad con que María de Nazaret se adhirió, total e inmediatamente, al proyecto salvífico de Dios; subraya su presencia en los acontecimientos de gracia que precedieron el nacimiento del Salvador. También la piedad popular dedica, en el tiempo de Adviento, una atención particular a Santa María; lo atestiguan de manera inequívoca diversos ejercicios de piedad, y sobre todo las novenas de la Inmaculada y de la Navidad.

Sin embargo, la valoración del Adviento "como tiempo particularmente apto para el culto de la Madre del Señor" no quiere decir que este tiempo se deba presentar como un "mes de María".

En los calendarios litúrgicos del Oriente cristiano, el periodo de preparación al misterio de la manifestación (Adviento) de la salvación divina (Teofanía) en los misterios de la Navidad-Epifanía del Hijo Unigénito de Dios Padre, tiene un carácter marcadamente mariano. Se centra la atención sobre la preparación a la venida del Señor en el misterio de la Deípara. Para el Oriente, todos los misterios marianos son misterios cristológicos, esto es, referidos al misterio de nuestra salvación en Cristo. Así, en el rito copto durante este periodo se cantan las Laudes de María en los Theotokia; en el Oriente sirio este tiempo es denominado Subbara, esto es, Anunciación, para subrayar de esta manera su fisonomía mariana. En el rito bizantino se nos prepara a la Navidad mediante una serie creciente de fiestas y cantos marianos.

El Nacimiento de Jesús, Nuevo Anuncio

El Nacimiento de Jesús, Nuevo Anuncio

El viernes 1 de diciembre se estrenó en España la película "Natividad. La historia". Esta película refiere la historia del nacimiento de Jesús, desde la Anunciación a María a la huida a Egipto de la Sagrada Familia. El film arranca con la matanza de niños inocentes a manos de Herodes, para pasar, por medio de un flashback, a los antecedentes de dicho episodio. Es una buena y recomendable película.
Directora: Catherine Hardwicke.

Podéis bajaros por internet la Banda Sonora de la Película en la dirección:

http://www.eneccine.com/prensa.asp?ID=elnacimiento.

14 DE DICIEMBRE, REUNIÓN DEL LAICADO TRINITARIO

14 DE DICIEMBRE, REUNIÓN DEL LAICADO TRINITARIO

REUNIÓN DEL LAICADO TRINITARIO.

PRÓXIMA REUNIÓN DEL LAICADO DÍA 14 DE DICIEMBRE.

TEMAS A TRATAR:

1. ORACIÓN PARA LA PREPARACIÓN DE LA NAVIDAD.

2. TRATAR EL TEMA DE LA RENUNCIA DEL PRESIDENTE DEL LAICADO.

3. PROPONER NUEVOS TEMAS DE FORMACIÓN.

4. TEMA DEL FESTIVIDAD DE SAN JUAN DE MATA (DÍA 17 DE DICIEMBRE).

5. ELECCIÓN DE NUEVO PRESIDENTE.

7. DÍA DE PRÓXIMA REUNIÓN.

17 DE DICIEMBRE: DÍA DE SAN JUAN DE MATA, FUNDADOR DE LA ORDEN TRINITARIA.

17 DE DICIEMBRE: DÍA DE SAN JUAN DE MATA, FUNDADOR DE LA ORDEN TRINITARIA.

SAN JUAN DE MATA.

EL HOMBRE

Nació hacia el año 1154 en el pueblecito alpino de Faucon, a 2,5 km. de Barcelonnette, departamento de Basses-Alpes (Alpes Bajos), región de Provenza, Francia. Faucon tiene una altitud de 1150 m. La Provenza, unida a Cataluña, pertenecía entonces al condado de Barcelona. Los padres de Juan fueron Eufemio de Mata, barón de Mata, de origen español, que había recibido de Ramón Berenguer el joven, conde de Barcelona, los terrenos de Faucon, y Marta de Fenouillet, noble señora de una familia acomodada de Marsella.

Estudios

Los primeros estudios (gramática) los hizo en su pueblo natal, Faucon. Luego cursó las artes liberales y la filosofía, hasta la edad aproximada de 20 años, una parte en Aix-en-Provence, capital de la Provenza, y otra en Marsella. Aquí, en Marsella, su piadosa madre le acercó al conocimiento y al amor de los pobres y desheredados. Le hizo visitar también los hospitales y las cárceles.

Deseando hacer la carrera eclesiástica, algo ambicionado por muchos jóvenes en aquel tiempo, y dado que su familia podía permitirse pagarle el viaje y los estudios en París, se trasladó allí para cursar los estudios teológicos en el Studium o escuela de la catedral, de donde surgirá la famosa universidad de la Sorbona (1206). París era el centro intelectual de Europa y Francia, la plataforma principal para organizar las cruzadas.

Juan de Mata estudió y enseñó la teología bajo la dirección del maestro italiano Guillermo Prevostino. Autores del siglo XIII llaman a Juan «magíster theologus» (maestro teólogo), lo cual alude al hecho de que, con el título académico correspondiente, durante algún tiempo fue también profesor de teología (años 1190-1193).

Vocación

En París, estudiando teología, se consolidó su deseo, ya despuntado en su juventud, de entrar en alguna orden religiosa. Algunas circunstancias que influyeron en su vocación fueron: el intenso ambiente religioso de la época (época de cristiandad), particularmente en Provenza; los estudios eclesiásticos en sí; la relación con los monjes de la abadía de San Victor de París; el conocimiento directo de una sociedad esclavista y del acoso de los musulmanes a los países cristianos europeos...

La guerra santa de los musulmanes frente a las cruzadas de los cristianos daba origen a un intenso tráfico de esclavos. Los ataques de los moros a los países cristianos, sobre todo en las costas mediterráneas, dejaban como resultado miles y miles de cautivos en Palestina, norte de África, España, etc. El año 1187 Saladino, «látigo de los cristianos», venció a las tropas cristianas en Hattin y tomó Jerusalén arrasando templos y monasterios (sólo respetó el Santo Sepulcro). Esta catástrofe resonó con fuerza en París.

La caída de Jerusalén motivó la organización de la tercera cruzada (1189-1192), en la que participaron todos los monarcas del Sacro Romano Imperio, entre ellos, Felipe Augusto (Francia), Ricardo Corazón de León (Inglaterra) y Federico Barbarroja (Alemania). Esta cruzada fracasó y las tropas cristianas fueron aplastadas a las puertas de Jerusalén, lo cual generó un sinnúmero de nuevos cautivos. Por aquellos años se registra en España la invasión de 300.000 bereberes almohades, que suplantan a los almorávides y amenazan a ciudades importantes como Toledo (1195).

EL FUNDADOR

Un relato anónimo de la primera mitad del siglo XIII cuenta la experiencia que vivió Juan de Mata durante la celebración solemne de su primera misa en París, que tuvo lugar el 28 de enero de 1193: «Juan invitó a su primera misa al obispo de París, al abad de San Victor y a Prevostino, que había sido su maestro. En el momento central de la misa suplicó al Señor que, si era su voluntad, le mostrase en qué orden religiosa podía ingresar con toda seguridad. Y elevando los ojos al cielo, se le apareció el mismo Señor sosteniendo en sus manos a dos hombres encadenados por las tibias: uno negro y feo, y el otro blanco y pálido».

Como prueba de que esa visión fue auténtica e hizo comprender a Juan de Mata que Dios le llamaba a fundar una nueva orden religiosa para ocuparse del rescate de los cautivos, el mismo Santo mandó colocar hacia el año 1210 en la fachada principal del hospital de Santo Tomás in Formis, de Roma, un hermoso mosaico circular, que aún hoy existe. En él vemos a Jesucristo sentado en un trono (el Cristo Pantocrator de la historia del arte), con dos hombres a los lados cogidos de los brazos (uno negro y el otro blanco).

Percibida la llamada divina, Juan se retiró a meditar y rezar para comprender mejor su misión, a un lugar solitario y boscoso, distante unos 80 kilómetros de París, llamado Cerfroid (Ciervo Frío). Allí encontró a un grupo de cuatro ermitaños, a los que contó su experiencia de la primera misa y su plan de fundar una orden religiosa. El principal de estos ermitaños era Félix de Valois. Todos ellos se le unieron en su proyecto fundacional. En 1194 creó en el mismo lugar de Cerfroid la primera comunidad de trinitario. En seguida, gracias a algunas donaciones de terrenos y nuevos discípulos, fundó otras dos casas.

Considerando que, para dedicarse al rescate de cautivos en muchos países, necesitaba el apoyo del Papa, Juan de Mata acudió en 1198 a Roma para someter al juicio de Inocencio III su plan y la Regla que había compuesto para la nueva orden. Dicho Papa, después de examinar atentamente el asunto y hacer algunas consultas al obispo de París y al abad de San Victor (París), aprobó la Regla de San Juan de Mata con una bula del 17 de diciembre de 1198.

Crecimiento de la Orden

Entre otras bulas de apoyo que obtuvo del Papa, Juan consiguió también una carta de Inocencio III (8 de marzo de 1199) dirigida al rey de Marruecos, con la que le presentaba a los trinitarios y su misión de ocuparse de los cautivos. Por los meses de abril y mayo de ese año el propio Juan llevó la carta al rey de Marruecos y realizó la primera redención de cautivos, trasladándolos a Marsella.

Luego el Santo se dedicó a fundar varias casas en el sur de Francia (la más importante, la de Marsella), para organizar mejor las expediciones redentoras. Buscaba la cercanía a las líneas musulmanas y a los grandes puertos de mar para realizar mejor la misión redentora. Fundo también varias casas en España, que estaba medio invadida por los moros: Avingaña (Lérida), Toledo, Segovia, Burgos... Al mismo tiempo mandaba grupos de trinitarios al norte de África, a Valencia, a Granada, a Palestina y Oriente Medio, etc., a rescatar cautivos. En Oriente Medio prestaron también su asistencia espiritual a los cruzados y establecieron cuatro casas (San Juan de Arce, Cesarea, Beirut y Jafa). A él mismo se atribuyen dos redenciones efectuadas en 1207-1208: en Córdoba y Valencia.

En 1208 Inocencio III donó a Juan de Mata una gran casa, que había sido antes abadía cisterciense, en Roma, cerca del Coliseo: Santo Tomás in Formis, que el Santo convirtió enseguida en hospital para acoger y curar a los cautivos. Allí puso, como hemos dicho, el mosaico que refleja plásticamente la misión principal de los trinitarios. En esta casa de Roma murió Juan de Mata el 17 de diciembre de 1213.

Dejaba una treintena de casas o comunidades de trinitarios. En la mayor parte de ellas puso también hospitales, donde los religiosos atendían no sólo a los cautivos liberados (que, antes de ser devueltos a sus familias, necesitaban recuperarse físicamente), sino también a los pobres y enfermos indigentes del lugar donde residían.

EL SANTO

Juan de Mata fue venerado por los trinitarios como padre y ejemplo de vida desde el siglo XIII, pero sus hijos, absorbidos como estaban en el trabajo apostólico y en dar vigor a la Orden, no se ocuparon entonces de su canonización. Fue en el siglo XVII cuando, en conformidad con una serie de nuevas disposiciones sobre la veneración de los santos decretadas por el papa Urbano VIII (15 de mayo de 1625), por iniciativa sobre todo de los trinitarios descalzos españoles, se instruyeron en Roma, Burgos y Madrid los procesos canónicos de cultu ab immemorabili (acerca del culto inmemorial) tributado a Juan de Mata (y Félix de Valois, su principal colaborador).

Y así, tras esos procesos, Alejandro VII, con bula del 21 de octubre de 1666, reconoció oficialmente (lo cual equivale a una canonización) el culto inmemorial tributado a Juan de Mata, fundador de la Orden de la Santísima Trinidad. Luego, el papa Clemente IX, aprobó su misa y oficio propios. Clemente X, al inscribir el nombre del Santo en el martirologio romano (1670), fijó su fiesta el 17 de diciembre. Inocencio XI (1679) cambió la fecha de la fiesta al 8 de febrero. Por último, Inocencio XII (1694) extendió esa fiesta a la Iglesia universal.

Fiesta

La fiesta litúrgica de San Juan de Mata se celebra en principio el día 17 de diciembre, fecha de un doble aniversario importante: de la aprobación de su Regla (17-XII-1198) y de la muerte del Santo (17-XII-1213).

En nuestra parroquia y colegio, al igual que en otros muchos lugares, seguimos celebrando la fiesta de San Juan de Mata el día 8 de febrero, trasladándola por motivos pastorales al domingo más cercano.

ESTATUTOS DEL LAICADO TRINITARIO.

ESTATUTOS DEL LAICADO TRINITARIO.

INTRODUCCIÓN

«Los laicos trinitarios, incorporados a Cristo por el bautismo, participan en su función sacerdotal, profética y real y se consagran de forma peculiar a la Santísima Trinidad. Guiados por la Regla de San Juan de Mata, asumida en el Proyecto de Vida del Laicado Trinitario [= PVLT], siguen a Cristo por los caminos del Evangelio, según el don recibido, tienden a la perfección de la caridad, y manifiestan en la Iglesia y en el mundo la dimensión secular del carisma trinitario. Según el propio estado de vida, viven su vocación laical en fraternidad y en comunión con todos los miembros de la Familia Trinitaria, procurando con todas sus fuerzas la gloria de la Trinidad y la redención de los hermanos» (PVLT, p. 28: Identidad del laico trinitario). La vida e identidad del laicado están reguladas en el Proyecto de Vida del Laicado Trinitario (PVLT), aprobado por la Santa Sede el 15 de noviembre de 2000. Están representados en el Consejo Internacional del Laicado Trinitario (CILT), compuesto actualmente por ocho miembros. Los presentes estatutos presuponen y asumen como ideario común del laicado trinitario el citado Proyecto de Vida del Laicado Trinitario.

CAPÍTULO I: Naturaleza y finalidad

1. Se constituye por tiempo indefinido El Grupo de Laicado Trinitario en Valdepeñas, vinculada a la comunidad de los padres trinitarios del Colegio Santísima Trinidad de Valdepeñas, C/. Virgen 35,  donde tiene su domicilio.
2. Esta Fraternidad es una Asociación de fieles cristianos, cuyos miembros, viviendo en el mundo y guiados por la Regla de San Juan de Mata, asumida en el PVLT, siguen a Cristo según el don recibido y manifiestan en la Iglesia y en el mundo la dimensión secular del carisma trinitario.
3. La Fraternidad «San Juan de Mata» es Asociación eclesial pública, dotada de capacidad de adquirir, poseer y administrar bienes de todas clases, según la forma y los fines que se determinan en los presentes estatutos.

CAPÍTULO II: Vida de la fraternidad

A.- Vida fraterna

4. Siguiendo la Regla de San Juan de Mata, que es escuela de fraternidad, los laicos trinitarios viviremos nuestras relaciones fraternas como reflejo de nuestra comunión con las divinas Personas, tal y como nos indica el PVLT (nn.7-17).
5. Cultivaremos el espíritu fraterno entre todos mediante una vida de solidaridad, el diálogo interpersonal, la participación en los acontecimientos familiares alegres o tristes, la atención especial para con los ancianos, enfermos y atribulados de la Fraternidad.
6. Participaremos con interés en los encuentros de la Fraternidad y en las celebraciones de la Familia Trinitaria.
7. La Fraternidad tendrá encuentros festivos con ocasión de la Navidad, Pascua y fin de curso.
8. Festejaremos fraternalmente los cumpleaños de los miembros de la Fraternidad.
9. Fomentaremos la comunión y la comunicación con las demás Fraternidades laicales de la Familia Trinitaria.
10. Como signo de caridad y de comunión fraterna (cf. PVLC 14), tendremos presentes en nuestra oración a los hermanos difuntos de la Fraternidad y, cuando fallezca alguno, celebraremos por él una eucaristía.

B.- Vida espiritual

11. Para cumplir con las exigencias de vida espiritual marcadas por el PVLT (nn.15-19), alimentaremos la comunión con las Tres Divinas Personas mediante la oración, el contacto habitual con la Palabra de Dios, la participación en las celebraciones litúrgicas, particularmente los sacramentos de la Eucaristía y de la Reconciliación. Cultivaremos también el amor filial a la Virgen María, invocada con el título de Madre del Buen Remedio.
12. La Fraternidad participará como tal en las celebraciones eucarísticas junto con la comunidad con ocasión de las fiestas principales de la Familia Trinitaria: Santísima Trinidad, Santísimo Redentor, Nuestra Señora del Buen Remedio, San Juan de Mata, Santa Inés, San Juan Bautista de la Concepción, Beato Domingo Iturrate, Beata Ana Mª Taigi, Beata Isabel Canori Mora.
13. Rezaremos el santo Trisagio, oración característica de la Familia Trinitaria, cada día, sea personalmente sea en la iglesia parroquial con los fieles.
14. En lo posible, rezaremos diariamente el santo rosario.
15. Haremos medio día de retiro espiritual coincidiendo con los tiempos fuertes del Año Litúrgico u otras fechas de especial significado para la Iglesia o la Familia Trinitaria.
16. Cada año tendremos cinco días de Ejercicios Espirituales.

C.- Vida apostólica

17. Nos comprometemos en la búsqueda de la libertad, de la justicia, de la solidaridad y de la paz en los ámbitos de nuestra vida cotidiana: familia, trabajo, relaciones sociales (cf. PVLT 20).
18. Colaboraremos activamente con las iniciativas de la parroquia que tengan como fin la evangelización, la catequesis y la acción caritativa, sobre todo en favor de los enfermos, ancianos y marginados sociales.
19. La Fraternidad realizará también gestos de solidaridad en favor de las misiones trinitarias de Madagascar y de las obras sociales que los trinitarios llevan a cabo en el Vicariato de América Central.
20. Como grupo laical autónomo, la Fraternidad podrá promover por su cuenta iniciativas apostólicas que vayan encaminadas a hacer realidad el amor redentor de la Santísima Trinidad.

CAPÍTULO III: Formación

21. Para satisfacer la necesidad de “una formación integral, específica, inicial y permanente” (PVLT 29), los miembros de la Fraternidad cuidarán de auto-formarse bien en los aspectos indicados por el n. 31 del PVLT y, a su vez, la Fraternidad planificará encuentros de formación, teniendo en cuenta las dos vertientes: humano-cristiana y trinitaria.
22. Con el acompañamiento del Asistente espiritual, cada año se hará un programa de formación teniendo en cuenta las necesidades y circunstancias particulares de la Fraternidad.
23. La Fraternidad tendrá un encuentro semanal de formación (estudio, oración o convivencia), en el que se puedan tratar sea temas desarrollados de forma sistemática sea cuestiones particulares del momento.

CAPÍTULO IV: Organización y competencias

24. La Fraternidad contará con un Responsable, un Secretario, un Tesorero y un Asistente espiritual, quienes formarán el Consejo local. «El Responsable y el Consejo son elegidos por los miembros de la Fraternidad, salvo el Asistente espiritual, que es elegido a norma del número 36» del PVLT (Ibid., 49). El Consejo podrá designar a algunos miembros para prestar otros servicios particulares.
25. Al Consejo local compete:
- Animar, como hermanos entre hermanos, la vida de la Fraternidad, de acuerdo con el PVLT y estos Estatutos.
- Velar por la administración de los bienes de la Fraternidad, estudiando los modos concretos de autofinanciación y tratando de potenciar las obras caritativo-sociales propias.
- Acoger con amor a los nuevos miembros, tratando de que alguien los acompañe en su formación inicial.
- Admitir a los iniciados para el Compromiso.
- Organizar encuentros de estudio, formación, oración y convivencias festivas.
- Proponer a la Autoridad competente el Asistente espiritual de acuerdo con el n. 36 del PVLT.
- Corregir fraternalmente a los miembros que se desvíen de los objetivos que persigue la Fraternidad y separar de la misma a los que dieren lugar a ello.
26. Al Responsable corresponde:
- Convocar, por sí mismo o a través del Secretario, las reuniones ordinarias del Consejo.
- Presidir las reuniones en calidad de moderador(a).
- Coordinar las diversas actividades y urgir para que los compromisos adquiridos se lleven a cabo.
- Representar a la Fraternidad ante la Familia Trinitaria, la Iglesia local y la sociedad civil. En casos particulares podrá delegar en otro miembro de la Fraternidad.
- Velar para que exista una buena comunicación con la Familia Trinitaria a todos los niveles.
27. Al Secretario corresponde:
- Convocar, con el consentimiento del Responsable, a las reuniones.
- Recoger lo más importante de la vida de la Fraternidad y consignarlo en acta.
- Presentar las actas periódicamente en las reuniones de la Fraternidad.
- Tener al día el Libro de miembros inscritos en la Fraternidad y en sus diferentes etapas.
- Tener en orden el fichero de la pequeña biblioteca de la Fraternidad y tratar de enriquecerla todo lo posible.
28. Al Tesorero corresponde:
- Administrar fielmente los bienes que posea la Fraternidad.
- Buscar, junto con el Consejo, las formas de autofinanciación y la comunicación de bienes con los más necesitados.
- Presentar el estado de cuentas al Consejo semestralmente y una vez al año a toda la Fraternidad.

2 9. Al Asistente espiritual corresponde:
- Acompañar a la Freternidad en su camino formativo.
- Formar parte activa del Consejo local, con voz y sin voto.
- Organizar, junto con el Consejo local, encuentros de formación, oración y animación.
- Facilitar material sobre la espiritualidad y la historia de la Orden Trinitaria, y sobre la marcha de la Familia Trinitaria en el mundo.
30. La elección de las personas que han de desempeñar estos cargos se hará por todos los miembros de la Fraternidad que hayan hecho el Compromiso Temporal con voto secreto, según las normas del Derecho canónico. El candidato o candidata para Responsable deberá haber cumplido al menos tres años de Compromiso Temporal y su elección requerirá mayoría cualificada.
31. El Responsable elegido deberá ser presentado por el Secretario al Superior Mayor para su confirmación.
32. La duración de todos los cargos será de tres años, pudiendo ser reelegidos otras dos veces consecutivas.
33. Los asuntos que tengan relación con la vida de la Fraternidad se estudiarán entre todos los miembros en las reuniones habituales que se señalen en la programación del curso.

CAPÍTULO V: Organización y competencias

34. En esta Fraternidad podrá ser admitida cualquier persona de buena voluntad que no tenga los impedimentos señalados en el Derecho Común.
35. «El candidato presenta la petición por escrito al Consejo, quien lo admite si considera que existe en él suficiente madurez humana y cristiana, lo considera idóneo para el camino evangélico señalado por el PVLT. La admisión se hace con rito propio» (PVLT 51).
36. Durante el primer año el nuevo miembro de la Fraternidad hará un camino de iniciación y formación, superado el cual será admitido al compromiso o consagración. La formación se centrará en las relaciones humanas y de grupo, en la profundización de la fe y en el conocimiento de la historia y la espiritualidad de la Familia Trinitaria.
37. «Para la admisión al compromiso o consagración, el candidato presentará su petición por escrito al Consejo de la Fraternidad, al cual el encargado de la formación remitirá asimismo una información suficiente sobre el candidato». «El compromiso o consagración se hace con rito propio» (PVLT, 55-56).
38. «Dicho compromiso o consagración se renueva cada tres años, tras petición escrita del candidato. Quien desee emitir el compromiso definitivo, lo solicitará por escrito al Consejo de la Fraternidad, quien examinada la petición podrá acogerla. Cada año, en la solemnidad de la Santísima Trinidad, se renovará por devoción, en común, la consagración o compromiso» (PVLT 57).
39. “La admisión y el compromiso o consagración se registrarán en los respectivos libros de la Fraternidad” (PVLT 59).
40. Aprovechando las posibilidades que ofrecen la parroquia y el colegio de los hermanos trinitarios, la Fraternidad buscará el modo de dar vida a, al menos, un grupo juvenil del laicado trinitario, que se regirá por normas apropiadas.
41. Nadie que haya sido admitido legítimamente a la Fraternidad podrá ser expulsado de ella si no es por causas justas y graves, de acuerdo con el Derecho Común y estos Estatutos.

CAPÍTULO VI: Administración de bienes

42. La Fraternidad establecerá, en asamblea general, las cuotas que han de pagar sus miembros.
43. Entre los bienes de la Fraternidad están también los donativos procedentes de personas o entidades y los legados o herencias con que pueda ser favorecida.
44. Los ingresos provenientes de las cuotas y de otros conceptos constituyen un fondo al servicio de la redención, cuyo destino concreto será determinado por la Fraternidad.