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BLOG DEL LAICADO TRINITARIO DE VALDEPEÑAS

El 21 de Febrero se celebró las Bodas de Oro del P. Jesús Herrera en Alcazar de S. Juan.

El 21 de Febrero se celebró las Bodas de Oro del P. Jesús Herrera en Alcazar de S. Juan.

"porque muchos compañeros no han llegado a este momento y poder celebrarlo es importante"

"siempre he estado satisfecho de lo que era"

“Un sacerdote se jubila de maestro, de profesor o de lo que sea, pero cada vez somos menos sacerdotes”

El Padre Jesús Herrera cumplirá el 21 de febrero sus bodas de oro como sacerdote, se festejó con una Celebración solemne de la Eucaristía en la Iglesia de la Santísima Trinidad donde cantó misa por primera vez en el año 1959.

 
A la celebración se ha invitado a los sacerdotes del Arciprestazgo y a los religiosos,entre ellos fue en representación de la casa de Valdepeñas, el P. Antonino del Pino, y con la Parroquia de Santa Quiteria, de la que es párroco.


El Padre Jesús manifestó a Lanza que el hecho de llevar cincuenta años en cualquier cosa ya es importante por tratarse de un largo período de tiempo y en su caso como creyente y sacerdote, le inspira un sentimiento de acción de gracias a Dios, “porque muchos compañeros no han llegado a este momento y poder celebrarlo es importante”.


Jesús Herrera afirma que en este tiempo ha vivido el sacerdocio con entusiasmo y entendiéndolo como que “estoy en la Comunidad como el que sirve”, y añadió que este es el momento para pedir la protección de Dios “en los años que me queden”.

Vocacional


En este período de tiempo ha habido momentos de todo tipo, pero Herrera considera que “es un éxito por la salud y desde la Fe por mantenerme fiel a Dios”.


“Dudas de mi sacerdocio no he tenido nunca, pruebas y momentos en los que hay que discernir sí, pero nunca perdí la ilusión de mantener mi sacerdocio”. Por ello considera que “he tenido suerte de hacer autocrítica, porque después lo importante es encontrar la salida” y “siempre he estado satisfecho de lo que era” y “si volviera a nacer, volvería a hacer lo mismo”.


En cuanto a salud, Jesús Herrera tuvo una situación crítica en su vida, “estuve a punto de morir y en ese momento me hubiera ido sin darme cuenta”, pero cuando le tuvieron que operar del corazón, tuve una de las experiencias más grandes “porque sentí la mano protectora de Dios”, a lo que contribuyó la pericia de los médicos que le atendieron. Ambas cosas permitieron que “saliera adelante, cuando nadie daba nada por mí”.


Según el Padre Jesús, Dios “no te trae las enfermedades”, sino que “hay que aceptar que la propia naturaleza trae enfermedades”. Lo que ocurre es que en el momento en que aparece la enfermedad, el hombre se acuerda de Dios y en la salud lo bendice, “y yo le he dado mil gracias”.

Un largo caminar


Jesús Herrera nació en Vara del Rey (Cuenca) y estuvo en su juventud en Alcázar, donde cantó misa. Sin embargo desde aquí lo destinaron a Andalucía, donde ha estado en varias ciudades y desarrollando diversas funciones, aunque su aspiración era quedarse en el municipio manchego por la Comunidad que había en este lugar. Sin embargo y tras haber pasado muchos años en la región andaluza, “no me ilusionaba volver, pero ahora me siento a gusto y he experimentado al alcazareño”.


“A Alcázar se entra llorando y se sale llorando”, en este segundo caso por el apago que se obtiene, y aunque estaba identificado con la alegría y la concepción de la vida que hay en Andalucía, ya se ha hecho con la austeridad y compromiso de esta tierra castellana, que comprueba especialmente en la Parroquia de Santa Quiteria “donde se ve el compromiso y el cariño que se le tiene al sacerdote, y me siento como en mi tierra”.


Jesús Herrera lleva ahora diez años de continuo en Alcázar de San Juan donde ha sido Superior del Convento de los Trinitarios, aunque desde hace unos años “mi trabajo, ocupación y desvelo” está ahora en la Parroquia de Santa Quiteria, donde ha podido comprobar que los alcazareños “me quieren y son sinceros y yo les he ayudado a no perder la ilusión por la Parroquia”.


La Iglesia de Santa Quiteria ha estado cerrada al culto durante algunos años. Necesitaba de una profunda restauración, en la que ha puesto su dedicación el Padre Jesús y los dos primeros años que la tenía a su cargo “vi que era un punto a resolver” y “esa ilusión la tomé como un empeño” y además de atender los servicios espirituales, se puso a trabajar para que se realizara la obra, que se llevó a efecto en once meses, con dinero de los fieles “que todavía la estamos pagando porque pedimos un crédito”.


En esta tarea pusieron su empeño también otros sacerdotes, pero “haber sido un eslabón en la cadena me alegra, sobre todo viendo como ha quedado el templo no sólo estéticamente”, también porque “ha recuperado el antiguo sabor de la Iglesia” y está dotada además de buena calefacción que hace más acogedora la estancia y tiene mejor iluminación, elementos que hacen que “la gente se sienta a gusto”.

Jubilación


“Un sacerdote se jubila de maestro, de profesor o de lo que sea, pero cada vez somos menos sacerdotes”, por lo que está dispuesto a continuar su labor sacerdotal mientras sea necesario.


Preguntado por las vocaciones religiosas de hoy en día, el Padre Jesús Herrera señala que “se ha pasado de seminarios llenos a una carencia acentuada”. En este sentido, reconocía que “las vocaciones no vienen como antes” y aseguró que ahora es necesario conseguir madurez en las comunidades.


No obstante, se mostró optimista porque Dios “da en cada momento su cometido» y ahora los laicos pueden hacer muchas tareas que antes sólo hacían los sacerdotes, para que éstos se dediquen estrictamente a desarrollar la función espiritual”.


A juicio del sacerdote, el ambiente de la sociedad actual no favorece las vocaciones, “porque el que se siente llamado tiene que dejar mucho, por lo que no es un camino de mayorías, sino de minorías”.

 

 

Hijo de Rosa y Bonifacio, el padre Jesús Herrera nació en Vara del Rey (Cuenca) el 28 de abril de 1935. Ingresó en el noviciado trinitario de Algorta en 1950. Hizo la profesión simple en Algorta el 3 de septiembre de 1951. Emitió su profesión solemne en Córdoba el 1 de noviembre de 1956. Fue ordenado sacerdote el Salamanca el 21 de febrero de 1959, celebrando su primera misa en Alcázar de San Juan.

 

A través de sus cincuenta años de sacerdocio, el padre Herrera ha desarrollado multitud de servicios y responsabilidades en la Provincia Trinitaria de España-Sur: profesor, maestro de novicios, párroco y superior en varias comunidades, secretario provincial, consejero provincial y ministro provincial. Actualmente es superior de la comunidad trinitaria de Alcázar de San Juan y párroco en la parroquia Santa Quiteria de esta ciudad manchega.

 

fuente sacada de trinitarios.net

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