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BLOG DEL LAICADO TRINITARIO DE VALDEPEÑAS

LA IMAGEN DE JESÚS NAZARENO RESCATADO EN EL BARRIO VARSOVIANO DE SOLEC

LA IMAGEN DE JESÚS NAZARENO RESCATADO EN EL BARRIO VARSOVIANO DE SOLEC

Son pocos los actuales habitantes de Varsovia que aprecian el precioso tesoro que guarda la iglesia de la Santísima Trinidad de Solec. El templo, alejado un poco de las rutas turísticas de interés, es uno de los dos Santuarios de Nuestro Señor en la capital de Polonia: uno de ellos es la Catedral Metropolitana de San Juan Bautista, en el Casco Viejo, con su Crucifijo Milagroso en la Capilla de los Baryczka, y el otro es, precisamente, el de la iglesia de Solec, con la Imagen Milagrosa de Nuestro Señor, Jesús Nazareno, venerada en este lugar desde hace casi 300 años.

 

La presencia de la Imagen Milagrosa de Nuestro Señor Jesucristo en la iglesia de la Santísima Trinidad está relacionada con la llegada de la Orden de los Trinitarios de España, cuya misión era la de rescatar prisioneros del cautiverio (uno de los rescatados fue Miguel de Cervantes, el autor de El Quijote). El origen de la Imagen, colocada en el Altar Mayor de la iglesia en 1726, es también español, por las características de la escultura y, sobre todo, su tema: Jesús Nazareno Rescatado, relacionado directamente con la Imagen del Cristo de Medinaceli conservada en la madrileña iglesia de los Capuchinos.

 

Iconográficamente recuerda a las representaciones del tipo Ecce homo (Cristo con las manos atadas y corona de espinas). Pero no es aquí donde hay que buscar la génesis de la Imagen Milagrosa de Madrid. Resulta que la Imagen de Jesús Nazareno Rescatado, procedente de la segunda o tercera década del siglo XVII y hecha en madera por un escultor anónimo en un taller sevillano, (asociado muy frecuentemente con la obra de Francisco de Ocampo o, a veces, de Luis de Peña) primero representaba al Salvador con la cruz a cuestas, o sea, una clásica imagen española de las procesiones, llamada Jesús de la Pasión. La cruz que se encontraba antes a hombros de Jesús debió de perderse durante el secuestro de la imagen por los moriscos de Mámora (llamada también San Miguel de Ultramar), ciudad africana perteneciente a España y ocupada en 1681, adonde, según los documentos, fue llevada antes de 1667. La mutilación de la escultura pudo producirse también durante una posterior profanación en Mequinez donde la imagen, según cuenta la tradición, fue, al igual que las otras imágenes cristianas de culto, arrastrada por las calles de la ciudad.

 

Sólo una de las misiones de liberación de los Trinitarios Descalzos españoles, encabezada por Fez y Tetuán Miguel de Jesús María, Juan de la Visitación y Martín de la Resurrección organizó el rescate de la Imagen de Jesucristo junto con otras 16 imágenes (por supuesto, el objetivo principal era el de rescatar a la población cristiana cautiva). Desconocemos la cantidad que se pagó, sin embargo, existe una leyenda del siglo XVIII según la cual se iba a pagar un rescate en oro equivalente al peso de la escultura, pero al ponerla en uno de los platillos de la balanza, de manera milagrosa, resultó que bastó una sola moneda para rescatarla.

 

Todos los objetos recuperados fueron transportados vía Ceuta y Gibraltar a Madrid donde, después de tres días de ceremonias en agosto de 1682 en presencia del rey Carlos II, se colocó la imagen de Jesús Nazareno en la iglesia de la Orden de los Trinitarios. Allí, en la capital de España, goza, hasta el día de hoy, de un culto extraordinario que se ha difundido también por otros países de Europa.

 

La adoración a la imagen llegó también a Polonia adonde la Orden de los Trinitarios Descalzos fue invitada gracias a las gestiones de Juan Casimiro Denhoff, abad cisterciense de Mogila y legado polaco, que encabezaba una misión diplomática.

 

Los primeros Trinitarios que llegaron al Reino de Polonia fueron: el Padre Juan de San Antonio, el Padre Francisco de la Inmaculada Concepción de Nuestra Señora (ambos profesores de Filosofía y Teología y oriundos de Córdoba) y Fray Juan de San Francisco. Salieron de Madrid en noviembre de 1684 hacia Roma para que J. K. Denhoff, residente temporal en esa ciudad, les enseñara algunas costumbres polacas, y llegaron a Varsovia el 22 de mayo de 1685. Sin embargo, no pudieron fundar en seguida un convento en la capital. Primero les llevaron a la ciudad de Lvov, por la proximidad con la frontera turca que ofrecía mejores condiciones de realización de la misión de la Orden, estrictamente vinculada con el de rescate de esclavos. En la zona fronteriza de Polonia surgieron los primeros asentamientos de los Trinitarios y, al mismo tiempo, se difundió el culto a la Imagen de Jesús Nazareno; todos los conventos de los Trinitarios Descalzos procuraban tener en sus templos una reproducción de la Imagen madrileña, después conocida como Milagrosa. Pronto aparecieron otras Imágenes Milagrosas en Lvov, Vilna, Beresteczko, después en Luck, Teofilow, Kamieniec Podolski, Orsza y Brahilow. Desafortunadamente gran parte de ellas no se conservan hoy, con excepción de la Imagen de Vilna que actualmente se encuentra en la iglesia de San Pedro y San Pablo en el barrio de Antokol (Vilna).

 

Tres años después de la fundación del primer asentamiento en Lvov, los Trinitarios regresaron a Varsovia. Durante los primeros cinco años su templo en la capital fue una pequeña iglesia en la calle Zakroczymska, derrumbada en 1832 por los constructores de la Ciudadela, y finalmente se instalaron en Solec, a orillas del Vístula, por influencia del voivoda de Czernichowskie, Otto Ferdynand Felkerzamb, y con la protección de María Casimira, mujer del rey Juan III Sobieski.

 

La primera construcción de la iglesia en Solec fue interrumpida por una serie de circunstancias desfavorables: la muerte del patrocinador principal, el rey Juan III Sobieski, el estallido de la Guerra del Norte y los saqueos suecos de 1701 y 1702, la muerte del fundador de la iglesia, Otto Falkerzamb en 1705, y la epidemia de peste que afectó a Solec en 1708, en la que murieron todos los Trinitarios de Varsovia. Sus sucesores llegaron a la capital en 1712 pero los esfuerzos puestos en la construcción fueron interrumpidos de nuevo por otra adversidad, esta vez, la inundación que en 1713 anegó todo el barrio de Powiśle.

 

Gracias a la ayuda financiera del canciller Szembek, a los herederos de Otto Falkerzamb y al obispo de Kiev, Samuel Ożga, así como a la de un tal Maron (misterioso personaje representante del rey francés en la corte polaca) el Padre Jerónimo, prior del convento, pudo reiniciar en 1721 las obras del templo, que seguirían el modelo arquitectónico de la iglesia de la Santísima Trinidad, (situada en la calle Lope de Vega de Madrid) probablemente de la mano del arquitecto Tilman de Gameren. En 1726 el templo fue bendecido solemnemente por el obispo Samuel Ożga que fue al mismo tiempo fundador de la Imagen de Nuestro Señor Jesucristo, El Nazareno traída desde España e instalada en el Altar Mayor.

 

La Imagen de Solec es una de las réplicas más antiguas, más grandes y más bonitas de la Imagen madrileña: realista, con pelo natural, las manos llenas de expresión, preparada para ser vestida con un manto adornado dependiendo de la fiesta y el tiempo litúrgico (antiguamente en la parte trasera del altar se encontraba un cuarto especial donde se guardaban mantos de Nuestro Señor Jesucristo y antes de las fiestas se vestía a la Imagen solemnemente), hecha en madera, vestida con una túnica de cobre cubierta de plata, y con una corona de espinas clavada a la cabeza con piedras preciosas. Conforme a la tradición, adoptó también el título de Jesús Nazareno. El propio nombre no define plenamente el tipo iconográfico que representa, sólo la palabra Rescatado indica su originalidad e irrepetibilidad. Plásticamente esta diferencia está subrayada por un escapulario trinitario con una cruz azul y roja colgado del pecho de Jesús, que es el símbolo del rescate. Precisamente es su presencia la que diferencia esta visión de la clásica representación del Ecce Homo. En España han gozado de popularidad otros dos nombres de la Imagen Milagrosa: Cautivo y Cristo de Medinaceli. El primero estaba relacionado con la historia de la Imagen, el otro se difundió en el siglo XIX por el patrocinio de los duques de Medinaceli sobre el antiguo templo Trinitario donde se había colocado la Imagen Milagrosa.

 

No se tiene noticia de la totalidad de los acontecimientos y milagros que tuvieron lugar ante la Sagrada Imagen de la iglesia de Solec; tanto el inicio de la Insurrección de Noviembre de 1830, en el que se prendió fuego a una antigua cervecería situada enfrente de la iglesia, como las inundaciones, el paso de ejércitos y las devastaciones de la guerra, contribuyeron a que se borrara la memoria de gran parte de los testimonios de las gracias aquí recibidas.

 

Ya no existe en Varsovia la Orden de los Padres Trinitarios al haber sido disuelta por recurso de casación después de la Insurrección de Enero de 1863. La parroquia de Powisle (que anteriormente tuvo como patrona a Santa Bárbara y que es una de las parroquias más antiguas de la ciudad), fue trasladada a Ujazdów en 1594 a causa de una inundación, donde fue disuelta, en 1818, por el mismo procedimiento. En 1864 regresa a Solec por decisión de las autoridades de la Diócesis de Varsovia, y renace como parroquia de la Santísima Trinidad, recibiendo la iglesia y una parte de los edificios anejos.

 

A pesar de tantos cambios, lo más importante sigue permaneciendo y está arraigado en el fondo de los corazones de los hombres. Ante la Imagen de Jesús Nazareno los varsovianos han meditado durante siglos sobre el misterio de la Pasión del Hijo de Dios, aceptada voluntariamente, y han experimentado el convencimiento del camino de su cruz e incluso han presenciado milagros, hecho que testimonian los numerosos exvotos. Aún a principios del siglo XX se podía leer en la prensa sobre este lugar lo siguiente: “el pueblo piadoso reza fervorosamente con fe y esperanza, y recibe muchas gracias milagrosas”.

 

El 3 de octubre de 1893 fue bautizado aquí el que fuera alcalde de Varsovia, Stefan Starzyński, y el 3 de junio de 1942 se casó, también aquí, el poeta Krzysztof Kamil Baczyński.

 

La iglesia de la Santísima Trinidad quedó casi completamente destruida después de la Insurrección de 1944 y la liberación de Varsovia de la ocupación nazi. El culto a la Imagen de Jesús Nazareno compartió la suerte de toda Varsovia. No obstante, agradecemos a la protección de Dios la milagrosa salvación de la Imagen de Jesús, que durante la Insurrección de Varsovia fue sacada de la iglesia por los parroquianos y escondida para , ser encontrada en las ruinas algún tiempo después.

 

Actualmente, como desde hace siglos, a Madrid y Varsovia, la Providencia Divina dota con esta misma imagen de Jesús Nazareno que trae la liberación a todos.

 

Este hecho es, ante todo, un signo extraordinario ante la Europa que se está uniendo.

 

La iglesia de la Santísima Trinidad, rescatada de las ruinas, reconstruida y ampliada, es uno de los templos históricos más bellos de Varsovia; en los antiguos edificios conventuales, reconstruidos y ampliados también, se encuentra, además de la parroquia, el Museo de la Archidiócesis de Varsovia, que es depositario tanto de un tesoro de recuerdos históricos como de un tesoro de arte antiguo. El Museo, comprometido con la resistencia contra el totalitarismo comunista, se convirtió en un auténtico centro de arte independiente durante el tiempo de la ley marcial, y la principal galería de la capital, contando con una de las mayores colecciones de arte moderno de la década de los ochenta en Polonia. El Museo también acogió a la Escena Teatral Independiente, en la que se celebraron innumerables veladas teatrales y poético-musicales; son ya históricas algunas obras escritas y compuestas para esta escena.

 

Al mismo tiempo, la parroquia de la Santísima creó el Estudio Independiente de Cultura Cristiana, que agrupaba a eminentes intelectuales y donde se editaron unas cuantas publicaciones.

 

Un lugar emblemático de la historia más reciente, una verdadera forja de libertad creada bajo el manto protector de Jesús Nazareno: preso rescatado que nos conduce desde el cautiverio hasta la libertad.

 

Entre las 201 víctimas mortales del atentado terrorista de la estación de Atocha de Madrid, el 14 de marzo de 2004, había cuatro ciudadanos polacos.

 

Esta comunidad parroquial envió a España, en un acto espontáneo de solidaridad, un libro conmemorativo con las firmas de cientos de parroquianos, y con fotografías del Vía Crucis por las víctimas, que recorrió las calles del barrio de Powisle.

 

La historia se repite. Siglos después regresamos al punto de partida: al propósito que trajo a los misioneros trinitarios españoles al barrio de Powisle de Varsovia; a la conciencia del carácter católico de la Santa Madre Iglesia y de la unidad en Cristo de los pueblos cristianos de Europa.

 

En el año de la entrada de Polonia en la Unión Europea deseamos recuperar nuestras tradiciones españolas y de libertad.

 

Desde el año 1999, la Imagen Milagrosa de Nuestro Señor Jesucristo se viste con un manto hecho a la manera del culto antiguo. Durante la Cuaresma de 2002 se organizó la primera peregrinación de una reproducción de la Imagen por las casas de los parroquianos. Todos los días se canta un himno; por la mañana se descubre la Imagen durante el canto y, por la noche, se la cubre. Los viernes, antes de la Misa vespertina, se celebra un oficio solemne a Nuestro Señor Jesucristo Misericordioso, durante el cual se leen súplicas y agradecimientos individuales. En el transcurso de la fiesta anual, que se organiza desde 2003 en el día de la Santísima Trinidad, la reproducción de la Imagen de Jesús Nazareno es llevada en procesión, para recordar a los habitantes de Varsovia el patrimonio espiritual de la iglesia de Solec, y de acuerdo con el canto antiguo que habla de la consolidación de la santa fe para los que estén aquí presentes cuando nosotros seamos sólo sombras.

(Texto recogido de la Página web de los PP. Trinitarios de España-Sur)

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1 comentario

Antonio Manuel -

Gracias por tan preciosa historia, no la conocía.
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